¿Ética y Política deben separarse o deben estar unidas?
¿Un político debe tener ética?
¿Es ético no participar de la política?
Para comenzar la reflexión os presento dos posturas diferentes sobre las relaciones entre la ética y la política, para suscitar el debate.
Adolfo Sánchez Vázquez, en su libro Ética propone que hay que distinguir claramente la ética de la política, para lo que analiza y critica dos posiciones extremas: el moralismo abstracto y el realismo político.
El moralismo abstracto consiste en juzgar los actos políticos bajo el prisma de un criterio moral, o mejor dicho, moralizante. Sólo aprueba los actos políticos alcanzados por medios éticos, que no conradicen los valores morales o la conciencia moral. Según Sánchez Vázquez, una expresión histórica fue el socialismo utópico, que pretendía transformar radicalmente el orden social imperante apelando a la persuasión individual, la conciencia o los corazones de empresarios y poderosos. Otra expresión concreta del moralismo abstracto se da cuando se juzga a un gobernante sólo por sus virtudes o vicios personales, poniendo las esperanzas de transformación política en la moralización de los individuos.
En el polo opuesto, estaría el realismo político, que lleva la tendencia a hacer de la política una esfera específica y autónoma al extremo de buscar los fines a cualquier precio, es decir, se basa en que el fin justifica los medios. Por tanto la moral queda excluida al dominio privado, mientras que la política se constriñe al dominio público.
Otra perspectiva es la de Jose Luis López Aranguren, quien en su obra Ética defiende que el ser humano es estructuralmente moral y político. Define al ser humano como animal que, sobre la base del logos, entendido como razón pero sobre todo como palabra, posee estas tres características:
1) Es social, capaz de establecer relaciones primarias y cotidianas.
2) Es político, partícipe en el gobierno de la comunidad.
3) Es cultural, porque es capaz de socializar y transmitir el sentido que, mediante su logos, da a la realidad entera (sentidos técnico, práctico, económico, moral, religioso, metafísico, social y político)
El ser humano es moral, porque tiene que hacer su vida individual e interpersonal, lo que le sirve de base para hacer su vida social y sociopolítica. El quehacer político es y debe ser un quehacer moral. Por lo que la política es una dimensión de la moral.
Partiendo de estas dos posiciones distintas, que en realidad no son tan contrapuestas como parecen, os invito a la reflexión y a que dejéis vuestros comentarios, aportando alguna visión diferente o criticando las posturas de Aranguren o Sánchez Vázquez.
Escrito en ética, crítica, filosofía, filosofía política, idealismo, Maquiavelo, polémica, política, realismo, realismo político
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